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Serie 1 sobre seguridad de las aplicaciones de IA: Consideraciones de seguridad a la hora de adoptar herramientas de IA

Mujer que mira la pantalla de un ordenador.

Equilibrar los riesgos y las ventajas de la IA

La inteligencia artificial (IA) ha pasado rápidamente de la fase experimental a la de aplicación práctica, transformando la forma en que las organizaciones funcionan, toman decisiones y gestionan los riesgos. A medida que la inteligencia artificial se va integrando en los flujos de trabajo relacionados con la productividad, la colaboración y la seguridad, está transformando tanto la velocidad como la escala a la que se realiza el trabajo.

Pero esta aceleración conlleva nuevas vías de explotación. Los actores de amenazas ya están utilizando la inteligencia artificial para el reconocimiento, la ingeniería social y la automatización, lo que convierte una potente herramienta defensiva en un arma ofensiva en potencia. Por lo tanto, la seguridad ya no consiste únicamente en proteger los sistemas y los datos tradicionales, sino en comprender y garantizar la seguridad de cómo se accede a la IA, cómo se aplica y cómo se implementa dentro de su organización.

Las herramientas de IA también plantean retos más sutiles. Los sistemas pueden malinterpretar los datos, cometer errores o mostrar preferencias inesperadas. Los resultados pueden variar con el tiempo a medida que se actualizan o se vuelven a entrenar los modelos. Esto significa que la seguridad no consiste únicamente en proteger el software, sino también en supervisar el comportamiento, validar los resultados e implementar marcos de gobernanza que garanticen un uso responsable de las herramientas de IA. Sin estas medidas, incluso las aplicaciones bienintencionadas pueden generar riesgos operativos.

Este artículo analiza las consideraciones prácticas en materia de seguridad que las organizaciones deben tener en cuenta a medida que la inteligencia artificial va adquiriendo un papel central en el ámbito laboral. Desde ayudar a prevenir el uso indebido y garantizar el cumplimiento de las normas de gobernanza hasta supervisar y controlar el acceso, analizaremos cómo las organizaciones pueden sacar partido de la IA de forma segura y eficaz.

Ampliar las vías para aprovechar las aplicaciones de la inteligencia artificial

La creciente dependencia de la inteligencia artificial abre nuevas vías de acceso que los autores de amenazas pueden aprovechar. Los autores de amenazas pueden ahora aprovechar la inteligencia artificial para ampliar el alcance de las campañas de phishing, personalizar los mensajes de ingeniería social o automatizar tareas repetitivas relacionadas con los ataques.

A medida que las herramientas de IA se convierten en un elemento fundamental de las operaciones empresariales, las organizaciones deben ser conscientes de que su adopción amplía la superficie de ataque y aumenta los riesgos existentes. Entre los cuatro aspectos clave que suscitan preocupación se encuentran:

Riesgo relacionado con los datos: Si se le conceden los permisos adecuados, Microsoft Copilot puede acceder a tus correos electrónicos, documentos y mensajes de Teams para ofrecer respuestas adaptadas al contexto. Este acceso puede dar lugar a la divulgación involuntaria de información confidencial. Por ejemplo, si un usuario incluye información confidencial en una solicitud, como contraseñas, código propio o datos confidenciales, esta podría quedar expuesta. Las organizaciones pueden mitigar este riesgo mediante directivas de prevención de pérdida de datos (DLP) en Microsoft Purview, el acceso con privilegios mínimos y la clasificación obligatoria de los datos.

Comportamiento de la IA y riesgos relacionados con el contenido: Copilot responde directamente a las entradas que recibe. Las instrucciones maliciosas o engañosas —ya estén integradas u ocultas en documentos o bases de conocimiento— pueden generar resultados peligrosos. Los ataques de inyección de indicaciones o el contenido dañado podrían revelar información confidencial o generar recomendaciones erróneas. Los adversarios externos no son el único riesgo; los empleados con acceso legítimo también pueden hacer un uso indebido de los sistemas. Las organizaciones pueden reducir el riesgo mediante la validación de datos de entrada, la supervisión de riesgos internos, el análisis de metadatos, la incorporación controlada de contenidos y la revisión humana.

Automatización y uso indebido en el ámbito operativo:
la IA realiza tareas repetitivas con rapidez, desde redactar correos electrónicos hasta generar informes. Esta eficiencia puede acentuar los errores o ser utilizada indebidamente por personas internas. Por ejemplo, un analista de seguridad que se encuentre bajo presión podría confiar en exceso en los resultados de Security Copilot y pasar por alto información contextual fundamental. La combinación de la revisión humana, la supervisión y las directivas de gobernanza —como la formación obligatoria de los empleados— garantiza que la IA sirva de apoyo al criterio humano en lugar de sustituirlo.

Riesgos relacionados con la implementación y la infraestructura:
Copilot se integra a fondo con Microsoft 365, Azure y aplicaciones de terceros. Los conectores mal configurados o las integraciones excesivamente permisivas pueden ampliar el acceso, creando posibles puntos de entrada para los atacantes. Las revisiones periódicas de la configuración, las directivas de acceso condicional y la supervisión de las API contribuyen a mantener un entorno seguro.

Incidentes relacionados con la IA en el mundo real: lecciones extraídas de ataques reales

A medida que las herramientas de IA, como Microsoft Copilot, cobran cada vez más importancia en las operaciones empresariales, las investigaciones y las pruebas en el mundo real están sacando a la luz nuevas vulnerabilidades. Los autores de amenazas no tardan en explorar nuevas formas de sacar partido a estas herramientas, como utilizarlas como parte de su cadena de ataque, por ejemplo, mediante la técnica "living-off-the-land" en los ataques tradicionales. Aunque se trata de una tecnología nueva, Microsoft la está integrando en procesos conocidos y contrastados, como la divulgación coordinada de vulnerabilidades, para garantizar que los riesgos se identifiquen y se mitiguen de forma segura. Estos casos ofrecen valiosas lecciones para las organizaciones, no porque las herramientas "fallaran" en el sentido convencional, sino porque revelan formas inesperadas en las que la IA puede utilizarse indebidamente en sus interacciones con los datos y los flujos de trabajo humanos.

CVE-2025-32711 (2025)
EchoLeak —ya solucionado— era una técnica para llevar a cabo un ataque de inyección de comandos cruzados en varias etapas que, en determinadas condiciones, permitía extraer datos limitados a los que la víctima ya tenía acceso. Un correo electrónico redactado cuidadosamente, diseñado para parecer inofensivo, podría "contaminar" silenciosamente la indicación que ve Copilot, provocando que este filtre datos internos restringidos sin que la víctima se dé cuenta. Microsoft publicó rápidamente unas actualizaciones para solucionar la vulnerabilidad CVE-2025-32711. La vulnerabilidad puso de manifiesto un riesgo sutil pero grave: la posibilidad de que los sistemas de IA revelen involuntariamente datos confidenciales de los clientes mediante la manipulación indirecta de las indicaciones.

Riesgos derivados de un exceso de permisos
Copilot hereda los permisos de sus usuarios. Si alguien sigue teniendo acceso a datos de un departamento anterior, Copilot puede mostrar esa información en los resultados generados. Del mismo modo, los datos confidenciales a los que tiene acceso un empleado podrían aparecer en los resúmenes generados por la IA, lo que supondría riesgos en materia de cumplimiento normativo y privacidad. Las organizaciones pueden mitigar este riesgo mediante el acceso con el mínimo privilegio, los controles basados en roles y las directivas de prevención de pérdida de datos (DLP) de Microsoft Purview. Además, el uso del modo Investigador de M365 Copilot puede ayudar a identificar de forma proactiva las filtraciones de permisos antes de que se conviertan en un problema de seguridad. El principio fundamental es confiar a la IA únicamente aquellos datos a los que no te importe que tenga acceso; en esencia, información que no te suponga ningún problema revelar. Las organizaciones deberían poner en marcha un plan de evaluación y mitigación de riesgos para analizar detenidamente con qué datos puede interactuar Copilot de forma segura, en lugar de situarlo en el centro de flujos de trabajo de carácter altamente confidencial.

Uso indebido interno y errores operativos
No todos los incidentes se deben a amenazas externas. En algunos casos, los usuarios internos pueden utilizar herramientas como Copilot para generar informes que contengan datos confidenciales sin revisarlos a fondo. Las medidas de mitigación incluyen formación, supervisión, detección de anomalías y directivas de gobernanza para garantizar que la IA siga siendo un asistente de confianza y no una herramienta sin control.

Contaminación indirecta de datos y manipulación de indicaciones
Los sistemas de IA son vulnerables de muchas formas, entre ellas a través de técnicas sutiles pero potentes como el envenenamiento indirecto de datos y la manipulación de las indicaciones, que pueden influir silenciosamente en el comportamiento de un modelo sin que haya señales de advertencia evidentes. Estos métodos consisten en crear entradas que manipulen los resultados de forma arriesgada, por ejemplo, para revelar información confidencial o introducir sesgos. Las indicaciones ocultas, como el texto codificado en hexadecimal o el formato invisible, pueden influir sutilmente en los resúmenes de Copilot, lo que en ocasiones da lugar a que aparezca información obsoleta o inesperada. Mediante la incorporación controlada de contenidos, la validación de los metadatos y una supervisión cuidadosa de las interacciones con la IA, las organizaciones pueden garantizar la fiabilidad de las herramientas de IA y asegurarse de que sigan aportando valor sin generar riesgos no deseados.

Los ejemplos anteriores muestran que la seguridad de la IA suele estar relacionada con el comportamiento humano, el tratamiento de los datos y su interpretación, y no solo con los fallos del software. Con las protecciones adecuadas, las organizaciones pueden aprovechar las herramientas de Copilot de forma eficaz y, al mismo tiempo, minimizar la exposición involuntaria. Más información en IA segura para una base sólida: formación | Microsoft Learn.

Preparación ante incidentes en la era de la IA: un esquema de prevención, detección y respuesta


El camino a seguir no consiste en eliminar todas las amenazas posibles; eso no es realista. Se trata de diseñar teniendo en cuenta la seguridad desde el primer momento. Eso significa adoptar una mentalidad de Confianza cero. Las organizaciones que demostrarán mayor resiliencia serán aquellas que consideren esos incidentes como oportunidades para aprender y adaptarse, e incorporen cada lección aprendida a sus marcos de seguridad.

A continuación se presenta una correspondencia entre escenarios prácticos de amenazas y controles preventivos, señales de detección y guías de respuesta que las organizaciones pueden utilizar para desarrollar su resiliencia desde el principio.
  • Prevención: Aplica las etiquetas de confidencialidad de Purview y las reglas de DLP; impide que Copilot procese archivos "altamente confidenciales".

    Detección:
    Registros de Purview/UAL que muestran consultas de Copilot sobre archivos restringidos; alertas de Sentinel de DLP.

    Respuesta:
    Poner en cuarentena el archivo, notificarlo al propietario del archivo y ajustar la directiva DLP.

    Escenario práctico:
    Un director financiero le pide a Copilot que "resuma todos los informes trimestrales". Se impide la inclusión de documentos confidenciales del consejo de administración.
  • Prevención: Habilita Prompt Shields; depura los datos de entrada procedentes de correos electrónicos, registros y fuentes externas antes de que Copilot los procese.

    Detección:
    Alertas de Sentinel sobre entradas de usuario sospechosas o similares a las de un jailbreak registradas por el bot de chat.

    Respuesta:
    Bloquear sesiones maliciosas, eliminar resultados peligrosos y reforzar las medidas de seguridad.

    Escenario práctico:
    Un actor malintencionado envía una indicación diseñada específicamente para manipular el bot de chat de atención al cliente de la organización, que funciona con inteligencia artificial; el bot de chat ignora las instrucciones introducidas.
  • Prevención: Validar las fuentes de ingesta, exigir la firma de las fuentes y limitar el acceso de escritura.

    Detección: Registros de auditoría y alertas de acceso a la documentación Canary; Sentinel detecta actualizaciones inusuales en la base de conocimientos.

    Respuesta:
    Revertir la base de conocimiento contaminada, revocar las claves de ingestión y alertar al equipo de respuesta a incidentes.

    Escenario práctico:
    Una persona interna malintencionada carga un manual falso de "respuesta ante incidentes"; un documento Canary activa la detección.
  • Prevención: Validar las fuentes de ingesta, exigir la firma de las fuentes y limitar el acceso de escritura.

    Detección:
    Registros de auditoría y alertas de acceso a la documentación Canary; Sentinel detecta actualizaciones inusuales en la base de conocimientos.

    Respuesta:
    Renovar las credenciales expuestas, eliminar el commit inseguro y volver a formar al equipo.

    Escenario práctico:
    Un desarrollador junior pega una clave de API en el código; Copilot sugiere utilizarla en otro lugar, pero el análisis de secretos impide la fusión.
  • Prevención: Control de acceso basado en roles y principio del privilegio mínimo para los conectores; restringir el acceso a los sistemas confidenciales.

    Detección:
    Detección de anomalías con Sentinel en consultas de datos masivos procedentes de Copilot.

    Respuesta:
    Deshabilitar el conector, suspender la cuenta y llevar a cabo una revisión de RR. HH. y seguridad.

    Escenario práctico:
    Un usuario del departamento de ventas extrae miles de registros de clientes a través de Copilot; el volumen anómalo de consultas activa una alerta.
  • Prevención: Restringe los permisos del conector de Copilot; supervisa el movimiento de datos entre inquilinos o hacia fuentes externas.

    Detección: Alertas de Purview y Sentinel relacionadas con transferencias de archivos de gran tamaño o un uso inusual de los conectores.

    Respuesta: Bloquear el conector, revocar tokens, poner en cuarentena las salidas.

    Escenario práctico: Copilot, conectado a OneDrive, intenta enviar documentos etiquetados a un conector personal de Gmail.
  • Prevención: Aplica el acceso condicional y Defender for Cloud Apps para bloquear los servicios de IA no autorizados.

    Detección: Alertas de Microsoft Cloud App Security/Defender sobre el tráfico de aplicaciones de IA; análisis de Sentinel sobre eventos de concesión de OAuth.

    Respuesta:
    Revocar los tokens, notificar al usuario y exigir el uso autorizado de Copilot.

    Escenario práctico:
    Un empleado intenta conectar Copilot a una herramienta externa de resumen basada en IA sin aprobación.
  • Prevención: Configurar los vínculos seguros/archivos adjuntos seguros y formar al personal sobre los riesgos de phishing asistido por Copilot.

    Detección:
    Defender detecta picos inusuales en el envío de correos electrónicos o patrones de redacción generados por Copilot.

    Respuesta:
    Bloquear al remitente, revocar los tokens del buzón y deshabilitar automáticamente las reglas.

    Escenario práctico:
    Una cuenta comprometida utiliza M365 Copilot para generar campañas de phishing de objetivo definido.
  • Prevención: Formar al personal sobre las limitaciones de Copilot; garantizar que los flujos de trabajo sensibles se sometan a una revisión por parte de una persona.

    Detección:
    Sentinel detecta acciones de alto riesgo provocadas por consultas sugeridas por la IA.

    Respuesta:
    Revertir la acción, notificarlo al responsable de la aprobación y volver a formar al usuario.

    Escenario práctico:
    Copilot sugiere un comando de corrección erróneo en una alerta del centro de operaciones de seguridad (SOC); la revisión por parte de un analista evita que se produzcan daños.

Crear IA segura desde el principio

Los copilotos de IA están redefiniendo el funcionamiento de las organizaciones, ya que ayudan a acelerar la obtención de información, reducen el trabajo manual y permiten a los equipos centrarse en tareas de mayor valor. Pero el progreso sin protección es efímero. La verdadera ventaja competitiva no radica en ser el primero en adoptar la IA, sino en hacerlo de forma segura y responsable desde el primer día.

El ecosistema Copilot de Microsoft, incluido Security Copilot, pone de manifiesto cómo se traduce este equilibrio en la práctica: innovación guiada por la gobernanza. Cuando las organizaciones implementan controles de acceso estrictos, directivas sólidas de gestión de datos y una supervisión continua del uso de los copilotos, convierten la IA de un simple potenciador de la productividad en un activo estratégico de confianza.

Crear una IA segura desde el principio no es solo una prioridad técnica, sino un imperativo de liderazgo. Los directivos que integren la seguridad, la preparación y la transparencia en sus programas de inteligencia artificial no solo reducirán el riesgo, sino que también reforzarán la confianza de las partes interesadas, la confianza de las autoridades reguladoras y la resiliencia a largo plazo. En este modelo, Security Copilot deja de ser una simple herramienta para convertirse en un asociado en la construcción de un futuro seguro y responsable para la empresa.

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